Tres no son multitud
Foto: Atlántico
El partido ante la Real Sociedad dejó el debut con titularidad de Carl Starfelt y la entrada de Aidoo en el descanso para realizar una defensa con cinco futbolistas
(Atlántico) Sorpresa en el comienzo y, probablemente, más grande cuando Rafa Benítez optó por jugar con tres centrales. El técnico sorprendió ante la Real Sociedad en Anoeta con el equipo titular y, después, lo hizo todavía más con un sistema táctico de cinco zagueros y tres centrales. Algo que no había ensayado en toda la pretemporada y que le ofreció un buen resultado al Celta de Vigo ante el conjunto donostiarra.
La primera noticia imprevista llegó al saltar al campo. Carl Starfelt fue el escogido para acompañar a Unai Núñez en el centro de la retaguardia viguesa. Era su segunda convocatoria y, tras poco más de una semana en Vigo, el sueco se hizo con un puesto de titular en el conjunto inicial. Lo hizo, además, para sentar a Aidoo, que parecía como el central más asentado. Un dúo inesperado para arrrancar el duelo en el Reale Arena.
Si la entrada de Starfelt tenía un claro componente de sorpresa, todavía resultó más chocante el cambio de dibujo experimentado por el Celta a partir de la pausa de hidratación de la primera mitad. Ahí pasó a realizar una defensa de cinco futbolistas con Fran Beltrán metido entre los mencionados Starfelt y Nuñez. La modificación, sin terminar de funcionar al 100%, sirvió para parar el ataque local por los costados.
Así, en el descanso, el preparador completó su plan con la entrada de Aidoo por Hugo Sotelo. El conjunto vigués pasó a formar con un claro 5-4-1 defensivo con tres centrales. El ghanés, el sueco y el de Sestao formaron un trío inesperado porque en toda la pretemporada, Rafa Benítez no ensayó la defensa con tres centrales. Su 4-4-2 parecía inamovible hasta que llegó el encuentro contra la Real Sociedad.
El recurso resultó positivo porque el Celta ganó consistencia y tuvo más presencia en ataque. Esto abre un nuevo abanico de posibilidad es porque demuestra que, en el Celta, tres centrales ya no son multitud. Pueden estar juntos sobre el campo y, además, genera algo de optimismo en Carlos Domínguez.
El vigués se quedaba en una posición complicada como cuarto central, pero si juegan tres, hay más opciones de saltar al campo con cierta frecuencia. La cuestión que queda pendiente en conocer si la retaguardia de cinco se convierte en habitual o se queda en circunstancial.