Lille Celta

Lille 3 – 1 Celta: Descalabro defensivo

 

 

 

Un auténtico despropósito del Celta en Francia. Encajaron tres goles en apenas 33 minutos. La defensa, sin presión ni intensidad, se vio completamente superada.

 

 

En un partido que prometía ser una buena prueba de fuego, los de Giráldez naufragaron estrepitosamente en la primera media hora, encajando tres goles y dejando una imagen preocupante. Desde el pitido inicial, el equipo celeste mostró una pasividad defensiva alarmante, optando por esperar en su campo en lugar de presionar la salida de balón del rival. ¿Resultado? Un paseo para los franceses, que se hartaron de crear ocasiones.

Los problemas del Celta quedaron expuestos en dos áreas clave: los balones parados y los balones a la espalda de la defensa. Parecía un entrenamiento. Primero, Haraldsson, sin nadie alrededor, empujó un rechace a la red tras una falta. Luego, Gudmundsson aprovechó un fallo garrafal de Starfelt, que dejó el balón muerto en el área chica. Y, para rematar, Unai Núñez calculó mal un balón largo, permitiendo a Bayo marcar con una facilidad pasmosa. Iván Villar, el portero, poco pudo hacer; fue una sangría total.

Después del tercer gol, el Lille levantó el pie del acelerador, y el Celta aprovechó para maquillar un poco el resultado. Tasos Douvikas, el goleador de moda de esta pretemporada, hizo el único tanto celeste con un buen recorte al portero tras un pase de Bamba. 

La segunda parte fue un trámite sin más historia. Muchos cambios, minutos para Borja Iglesias y alguna que otra intentona sin éxito. Swedberg tuvo una buena acción individual, pero poco más. La defensa del Celta siguió haciendo aguas, con un Lille que, incluso con los suplentes, encontró demasiadas facilidades.

Este partido deja muchas preguntas en el aire. Si el Celta no ajusta esa zaga, van a pasar apuros esta temporada. Menuda papeleta tienen Giráldez para arreglar este desaguisado. El equipo necesita mejorar, y rápido, si no quiere que estas fallas defensivas se conviertan en una pesadilla recurrente. ¡Ojo, que la liga no espera a nadie!

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