La remodelación del Celta alcanza también a su cantera con la salida de García Bayón
Foto: ALBA VILLAR
El leonés se marcha por decisión propia tras dar por concluidos sus objetivos en A Madroa: «Nuestro principal valor es la ‘afouteza’ y hay que aplicarla en las decisiones vitales».
(Faro de Vigo) Vientos de cambio sacuden la estructura del Celta de arriba a abajo. Tras confirmarse en las dos últimas semanas las marchas del director general y del entrenador del primer equipo, Antonio Chaves y Carlos Carvalhal; el club acaba de comunicar la despedida de Carlos Hugo García Bayón (León, 1973), responsable de la cantera celeste desde el 2015, cuando sustituyó a Toni Otero. De esta manera, el leonés agota su segunda etapa en Vigo, a donde llegó por primera vez en 2009 como técnico asistente de Eusebio Sacristán.
Con su adiós, queda otra vacante en un organigrama que en pocos días poco se parece al que presentaba el Celta cuando finalizó el curso con la salvación en Balaídos frente al Barcelona. García Bayón ha querido despedirse en un vídeo en el que ha explicado los motivos que le han llevado a tomar la decisión de marcharse. «Es una decisión meditada y transmitida hace tiempo», explica. En lo personal asegura que se ha vaciado y que quiere recuperar el tiempo que su trabajo le ha quitado a su familia, mientras que en plano profesional da por cerrada la consecución de las metas que él y su equipo se habían marcado. «Se ha creado una metodología propia y se ha trabajado en tres objetivos: preparar jugadores y técnicos para el fútbol profesional, ayudar a la mejore de las personas para la sociedad y también potenciar la imagen del Celta a nivel nacional e internacional», comenta. Además, subraya que «nuestro principal valor es la ‘afouteza’ y creo que hay que aplicarla en las decisiones vitales».
Preguntado por la diferencia entre esta despedida y la anterior, afirma irse orgulloso: «La primera vez me fui con pena porque sentimos que habíamos estado poniendo los ladrillos de la parte baja de un edificio en construcción, pero ahora me voy orgulloso de haber puesto los ladrillos de la parte alta». En su intervención, se acordó de Eusebio Sacristán, de Antonio Chaves, de Miguel Torrecilla, del Celta Integra al que tuvo el privilegio de entrenar y a todo el equipo de A Madroa, personificado en Eduardo Covelo, Míchel Martínez y Álex Otero. También tuvo palabras de agradecimiento para el presidente, Carlos Mouriño, «que es un auténtico enamorado de la cantera y valedor de este proyecto».