Hasta pronto, capitán
Foto: RCCelta
Se despide un guerrero que ha encarnado el espíritu del Celta, desde el momento en que el fútbol dejó de ser un simple juego para convertirse en la esencia misma de su existencia. Kevin Vázquez, nuestro «Tigre de Camos’, se quita la camiseta celeste que ha sido su segunda piel durante tantos años y emprende una nueva aventura en el Sporting de Gijón.
Kevin llegó al Celta siendo apenas un niño, con esa ilusión intacta que solo poseen quienes sueñan con defender los colores del club de sus amores. Y cómo lo ha hecho. Desde sus primeros pasos en las categorías inferiores hasta alcanzar la capitanía del primer equipo, Kevin ha luchado cada día como si fuera el último, con una constancia y una entrega que van más allá de cualquier estadística. 68 partidos en Primera División, 14 en la Copa del Rey; números que cuentan una parte de la historia, pero no la totalidad de un gran compromiso.
Este verano, con el cambio de ciclo que Claudio Giráldez había trazado, ya intuíamos que Kevin no formaba parte de los nuevos planes. Aun así, su despedida ante el Valencia fue un momento cargado de una emoción que solo Balaídos sabe transmitir. Como se despide a un hijo que se va, pero que siempre tendrá un lugar en casa, así lo arropó la afición.
Porque la historia de Kevin no se mide en cifras, sino en el impacto que ha dejado en este club. Es la historia de un joven de Nigrán que, con humildad y esfuerzo, se ganó el respeto y el cariño de una afición exigente, pero leal. Su partida no es un adiós definitivo, porque quienes han dado tanto siempre encuentran el camino de regreso. Aunque ya no lo veamos correr por la banda en Balaídos, su espíritu quedará grabado en cada rincón del estadio.
Ahora, Kevin inicia un nuevo capítulo en el Sporting de Gijón, de la mano de Rubén Albés, otro celeste en el corazón. Sabemos que, dondequiera que vaya, llevará al Celta en su alma. Gracias, Kevin, por todo lo que nos diste. Aquí te esperaremos siempre, con los brazos abiertos, porque los verdaderos guerreros siempre vuelven al lugar donde pertenecen.