El Panda

2.648 días entre dos goles

2.648 días. Esa es la cifra exacta que Borja Iglesias, «el Panda», ha necesitado para volver a marcar un gol vistiendo la camiseta del Celta. Ayer, el delantero hizo algo más que marcar un gol: se quitó una espinita que tenia clavada

 

 

 

Pongamos las cosas en su justa medida: Borja Iglesias no es un cualquiera en el Celta. Sigue siendo el máximo goleador histórico del Celta B, con 73 tantos en 146 partidos. Su último gol con la elástica celeste se remonta al 27 de mayo de 2017, en un duelo frente al Valencia Mestalla en plena lucha por el ascenso a Segunda División. A partir de ahí, «el Panda» emprendió un viaje que lo llevó a Zaragoza, luego al Espanyol, después al Betis, un breve paso por el Leverkusen, y de nuevo al Betis. Pero ya saben lo que significa la morriña: lo que es del Celta, al final, siempre encuentra el camino de vuelta.

 

Y vaya si lo encontró. Tres jornadas de liga han pasado desde su regreso a las filas celestes, y ayer, 26 de agosto de 2024, Borja se quitó esa espina que llevaba tanto tiempo clavada. Después de 2.648 días, volvió a hacer lo que mejor sabe: enviar el balón al fondo de la red. Lo hizo como siempre, con esa calma que caracteriza a los grandes killers, pero también con la emoción contenida de quien ha esperado pacientemente este instante.

 

Este gol no fue uno más. Fue el reencuentro de Borja Iglesias con la afición celeste, con muchos de nosotros que, a pesar del tiempo y la distancia, nunca dejamos de creer en él. Ayer, «el Panda» nos recordó que sigue siendo aquel goleador hambriento que debutó en el filial.

Porque en el fútbol, como en la vida, todo es cuestión de tiempo. Ayer, Borja Iglesias nos lo dejó bien claro: hay regresos que valen más que mil goles.

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