Elías Alonso Riego

Elías Alonso Riego que la tierra te sea leve

Foto: Ricardo Grobas

 

 

 

 

Desde O Rincón Celeste, cuando las palabras se tornan insuficientes para expresar la profundidad de nuestro pesar, queremos recordar a Elías Alonso Riego con gratitud por el legado que dejó el Celta.

 

 

 

 

En este día sombrío, el manto de la tristeza cubre nuestros corazones. El Celta y toda la afición celeste, lloramos la pérdida de un hombre que fue mucho más que un presidente. Elías Alonso Riego, tu nombre resonará como un eco entre en las voces de Balaídos.

 

Elías, con juventud y valentía, asumió la presidencia del Celta en un tiempo en el que el fútbol se teñía de sueños y desafíos. Apenas tenía 29 años cuando tomó las riendas del club, pero en su corazón ardía la llama de la pasión celtista como en pocos. No era solo un líder, era un celtista de pura cepa, un amante del juego, un guardián de los valores que hacen grande a nuestro equipo.

 

Durante su mandato, Alonso Riego condujo al Celta a una gesta que quedará marcada en la memoria de todos los que amamos estos colores. El ascenso desde la Segunda División B a la Primera División en tan solo dos años, fue una hazaña que hizo temblar la tierra bajo nuestros pies y llenó de lágrimas de alegría los ojos de cada celtista. Elías fue el capitán de ese barco que surcó mares turbulentos para acabar llegando a buen puerto.

 

Pero como las estrellas fugaces que atraviesan el cielo, la vida de Elías nos iluminó por un tiempo y luego se desvaneció. Con humildad y la grandeza de espíritu que lo caracterizaba, decidió dimitir cuando consideró que su misión estaba cumplida. Dejó el timón en manos de otros, pero su legado quedó impreso en cada rincón del Celta y en el alma de todos los que comparten esta pasión.

 

Hoy, en este momento de despedida, el Celta llora a un hijo fiel, a un líder ejemplar, a un celtista inquebrantable. El comunicado del club, aunque lleno de respeto y cariño, apenas puede expresar la magnitud de esta pérdida.

 

Descanse en paz, presidente, y que la tierra te sea leve, buen viaje. Tu legado perdurará en la historia del club. ¡Hasta siempre, Elías!

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