Firmeza defensiva y caballerosidad en el campo
Foto : EFE
Se ha dicho, con razón, que este Celta es más defensivo que sus versiones pasadas. La muralla que han construido en la parte trasera del campo es evidente. Sin embargo, lo que más llama la atención es su falta de gusto por las tarjetas amarillas y rojas.
Esta temporada, el Celta de Vigo está dejando su huella en el mundo del fútbol con una defensa más sólida que una muralla medieval. Sin embargo, también están demostrando su destreza al robar balones cuando deciden ejercer presión en el campo rival. A pesar de estas cualidades, lo que sorprende es que no se hayan vuelto locos acumulando tarjetas amarillas o rojas como algunos de sus rivales.
De acuerdo con las estadísticas, el Celta promedia 12.8 faltas por partido, lo que los coloca en la zona baja de esta clasificación específicamente en la décimo quinta posición. Pero lo que realmente destaca es su conducta ejemplar en el campo, ya que son los menos amonestados en toda la competición, con solo 5 tarjetas amarillas y ninguna roja. La cifra es baja a todas luces.
Si comparamos esto con el líder en tarjetas del campeonato, el Getafe, que ostenta 18 tarjetas amarillas y una roja, el Celta parece un equipo de boy scouts jugando en el parque.
Ahora bien, ¿quiénes son los «chicos malos» del Celta hasta el momento? Unai Núñez recibió una tarjeta amarilla por agarrar en un partido contra Osasuna, mientras que Iago Aspas se llevó tarjetas amarillas en dos ocasiones: una por mover los brazos de manera temeraria en un salto, y otra por protestar en un partido contra el Real Madrid. Además, Tapia también vio la tarjeta amarilla por una falta en el tiempo de descuento, y Manu Sánchez debutó en el registro de tarjetas con una falta en el partido contra Almería.
Sin embargo, el único problema real hasta ahora es que dos de estas cinco tarjetas las ha recibido el mismo jugador, Iago Aspas, quien es una pieza fundamental en el equipo. Pero no hay motivo para preocuparse, ya que la temporada aún está en sus primeras etapas, y no hay señales de alarma en el horizonte. El Celta está demostrando que se puede jugar una defensa sólida y mantener un comportamiento limpio en el campo.