El significado del videoclip del himno del Celta de C.Tangana: de Martín Codax a Rosalía de Castro en una Galicia máxica y matriarcal que mira al mar
Foto: ElDesmarque
El himno del Centenario del Celta es una obra de arte a la altura de las mejores producciones musicales del mundo.
(eldesmarque) El himno del Centenario del Celta es una obra de arte a la altura de las mejores producciones musicales del mundo. Juego de Tronos o El Señor de los Anillos fueron algunos de los ejemplos propuestos para enmarcar «Oliveira dos Cen Anos». Una letra y un vídeo lleno de significados, de guiños al pasado, a la cultura y tradición de Galicia. A su idioma, perseguido durante muchos años. Un gallego que «nos séculos escuros» recuperaron figuras como Rosalía de Castro. Un idioma con el que Martín Codax, siglos atrás, cantaba a las «Ondas do Mar de Vigo». Un homenaje infinito a la Galicia máxica, a la Galicia matriarcal que miraba al mar. A esas mujeres que criaron a miles de niños solas, porque sus maridos tuvieron que emigrar o jugarse la vida en la inmensidad del Atlántico. Un vídeo que no se olvida de las ánimas que desde el más allá cuidan de los suyos aquí, en la tierra. Un regalo que C. Tangana ha dejado para la historia del Celta de Vigo.
Ramón Méndez, en un hilo de Twitter, ha desgranado todo lo que está detrás de la letra y las imágenes de «Oliveira dos Cen Anos». Desde un título que homenajea a uno de los emblemas de su ciudad, el Olivo situado en el Paseo de Alfonso XXII, a una letra en la que Martín Codax y Rosalía de Castro, dos de los grandes emblemas de la literatura gallega, tienen su espacio. También letras como las de «O loureiro raís de ouro» aparecen en el verso «coller amores non custa, olvidalos si que mata».
La leprosería se cerró en el año 1927, que fue el año en que se construyó el puente que une la isla. El puente del pasado, cercano en nacimiento con el Celta (1923), y esta gente representando los primeros aficionados (luego volveremos sobre esta gente). pic.twitter.com/1FqBj2xCKZ
— Ramón Méndez (@Ramon_Mendez) July 7, 2023
La cultura oral gallega, con sus pandereiteiras. Las bateas en la Ría de Vigo o los puentes de San Simón y Rande encajan en la narrativa con la que C. Tangana quiso hacer un himno para la gente, para «el pueblo». Su exquisito respeto por la música tradicional gallega con As Lagharteiras y As Pandereiteiras de Toutón. Las colaboraciones de Xisco Feijoo o A Roda. La Coral Casablanca, otro de los grandes símbolos de la ciudad arranca en San Simón con sus melódicas voces. Un himno donde el celtismo más actual representado por Sime, de Keltoi, también tiene un espacio prevalente. Todas son piezas indispensables de una obra coral y mayúscula. Pasado y presente; tradición y modernidad.

El celtismo del pasado (Foto: Little Spain.
Un himno que refleja que representa el Celta en la vida de su afición. Un amor en el que se celebra hasta el sufrimiento. Lo mismo que el amor a una tierra muchas veces vilipendiada, menospreciada y olvidada. Una Galicia que ha sobrevivido por el tesón, la «afouteza» de su gente, sobre todo de sus mujeres. Porque como se desgrana en este hilo el papel de las mujeres en la sociedad gallega es fundamental. Galicia no existiría sin ellas. Su cultura no hubiese pervivido sin la figura central de la mujer. Ellas han criado solas a sus hijos. Ellas han gestionado los recursos, casi siempre escasos, del hogar. Ellas han educado a las generaciones venideras mientras miraban con preocupación al mar. Ese mar que se ha llevado a miles de gallegos al más allá.

Pandereteiras, guardianas de la cultura gallega (Foto: Little Spain)
Porque en Galicia nada se entiende sin pensar en la otra vida. Con absoluta maestría «os nosos antergos» aparecen en «Oliveira dos Cen Anos».»Aos que defenden as nosas cores ao longo destes cen anos de vida. Cunha lembraza especial para todos aqueles que tanto quixeron ao Celta e non están entre nós», así termina el videoclip. Un recuerdo a esos abuelos que llevaban a sus nietos a Balaídos. Antepasados que siguen aquí, entre nosotros, cuidándonos cada día. Esas ánimas que vigilan desde la Ría de Vigo porque «cada vez que mires atrás, sempre hei estar aquí».

Los antepasados presentes (Foto: Little Spain.
Una Ría que es un tesoro, como el que ha regalado Antón Álvarez al celtismo. Una Ría que regala riqueza con sus bateas, con su pescado que hizo crecer a la ciudad a través de su industria conservera y sus astilleros. Una ciudad que creció con el Celta a su lado en los últimos cien años, un Vigo que sigue reivindicando orgulloso su pasado y presente obrero, siempre en continua lucha como sucede estos días con la huelga del metal. Una ciudad y un club que han crecido a base de trabajo, madrugones, muchas penas y alguna alegría. Esos momentos, como los que se celebran en el Puente de Rande por todo el celtismo, observados por lo que ya no están logran que «Oliveira dos Cen Anos» sea una obra maestra que quedará para siempre como un tesoro más del celtismo y de toda Galicia.
No pueden estar con nosotros, pero no nos han abandonado. Mantenemos vivo su legado, una tradición que nos une a ellos y, mientras los honremos, seguirán con nosotros. Lo dice también la letra: «Cada vez que mires atrás, sempre hei estar aquí». pic.twitter.com/4JYO7rfmRq
— Ramón Méndez (@Ramon_Mendez) July 7, 2023