Luca de la Torre: «Las últimas semanas de la temporada fueron muy duras»
Foto: RC CELTA
El jugador habla de cómo se siente en el Celta, de su broma con el pulpo, su admiración por Iago Aspas y lo que supuso para él el cambio de Coudet por Carvalhal.
(La Voz de Galicia) El futbolista del Celta Luca de la Torre, concentrado con la selección de Estados Unidos, concedió hace unos días una entrevista en la que habló de su primera temporada en Vigo. Recalca que se ha sentido «muy cómodo», habla maravillas de Galicia y también reconoce que «las últimas semanas de la temporada fueron muy duras». «Cada vez estábamos más cerca del descenso, los equipos que venían por detrás ganaban y el último partido se convirtió en una final», señala en una conversación con Sanjay Sujanthakumar al tiempo que agradece cómo se volcó la afición con ellos.
Manifiesta cómo vivió el recibimiento antes del Barcelona, «con 8.000 o 10.000 personas en la calle de camino al estadio, bengalas… Se podía sentir la presión de la afición y la ciudad para ganar el partido». Y menciona que al final del día, con los otros resultados, podrían haber seguido en Primera sin ganar, pero «no se sentía así en absoluto».
El céltico siente que Vigo es «una ciudad pequeña, con un solo equipo (profesional) y la gente está muy metida en el fútbol». Cuenta que le suelen reconocer por la calle «todo el tiempo y en cualquier sitio» cada vez que sale a dar un paseo o a cenar, si bien «todo el mundo es muy agradable, te piden una foto o lo que sea y muy bien». Preguntado por si hubo alguna reacción negativa en una temporada dura, cuenta una anécdota. «Estaba saliendo de un restaurante con mi novia la semana del partido ante el Barcelona y un chico me dijo: ‘Mejor ganad mañana’. Le dije: ‘No te preocupes, lo haremos’. Repitió: ‘Solo ganad’. Y seguí andando», relata.
Habla con admiración de Iago Aspas, de quien dice que es el primer jugador de «clase mundial» con el que ha jugado, pese a haber coincidido con muy buenos futbolistas, sobre todo en la selección. «Jugamos un amistoso contra el Brentford tras el Mundial. Yo estaba calentando, hacía cinco grados negativos, mucho frío. Se hizo con el balón, se giró y casi sin mirar, marcó desde unos 35 metros. Tiene 35 años y marcó doce goles. Es una locura», valora. Cuenta que le ha visto hacer cosas en los entrenamientos «que te quedas diciendo ‘guau’».
Preguntado por el relevo de Eduardo Coudet por Carlos Carvalhal, considera que fue «un cambio grande», pues jugaba «muy diferente» y había «más comunicación con el entrenador». «Me dio oportunidades, confió en mí, es un gran entrenador y no me puedo quejar», afirma. Además, se le pregunta qué espera del próximo técnico. «No es algo que pueda controlar. Me gustan los equipos que dominen el partido con la pelota, cualquier entrenador con esa idea», responde. Al luso le augura un buen futuro haya donde vaya y comenta que le produce tristeza que no haya seguido.
Explica cómo surgió la tradición de comer pulpo tras la victorias. «Lo hice en una de las primeras que conseguimos: comí pulpo, colgué un post, volvimos a ganar y, con la broma, ya sentía la presión de hacerlo cada vez que ganábamos». Cuando le dan a elegir entre los tacos de San Diego o el pulpo, no duda, se queda con el plato gallego. «Lo había comido antes, pero no en Galicia, y lo cocinan de otra manera, es muy bueno. Pero también hay otras comidas excelentes, sobre todo, marisco. Me encanta».
De la Torre menciona que al hablar de España, la gente suele pensar en Mallorca o Barcelona y que en Galicia «el clima es diferente, llueve un poquito más que en otras ciudades, pero hay montaña, playas fantásticas y una calidad de vida muy buena». Y cuenta que vive en un piso en el centro, repitiendo que está muy a gusto e incluso deja caer que ya ha mejorado su español lo suficiente como para poder conceder una entrevista en esa lengua; bromea con que su padre le habla ahora español para compensar que no se lo enseñó de niño.
Y también habla de que en el fútbol es básico «aprovechar las oportunidades, tener un impacto positivo en el partido, porque si no, puede pasar tiempo hasta la próxima oportunidad». Aunque también cree que trabajar día a día en los entrenamientos es básico, aunque para jugar o no influyen otros factores como «los resultados o el momento de los demás jugadores del equipo», si bien el trabajo de uno mismo es lo más importante.
Otro aspecto que toca es la posición. Dice que se siente centrocampista, y que prefiere no especificar más, sino que procura adaptarse a lo que le piden. En el inicio de su carrera, acostumbraba a jugar en el doble pivote pero Carvalhal le explicó que le veía en otra posición. «Fui aprendiendo sobre la marcha y evolucionando de forma natural».